La humildad

Esta va a ser la última palabra de este año 2020 que ha sido tan complicado para gran parte de la humanidad. He pensado mucho qué palabras sería la más adecuada y lo he tenido muy claro, algo de lo que estamos muy necesitados: La humildad.

Pero antes de continuar te pido que hagas una reflexión, que te preguntes si crees que en tu día a día está presente esta actitud.

Lo cierto es que en nuestra sociedad solemos tener conductas muy individualistas, a priorizar nuestras necesidades y deseos sin pensar en cómo afectan nuestros comportamientos y nuestras palabras a los demás con lo cual cuando encontramos a alguien que muestra esta actitud humilde lo reconocemos en seguida e incluso nos extraña.

Para ser humilde lo primero que es necesario es tener cierta madurez emocional y para ello es necesario dedicarse el tiempo preciso para conocerse a uno mismo.

Cuando se sabe quién es uno y dónde está puede reconocer las necesidades del otro, es dar un paso más allá de la empatía, es sabiduría.

Ser humilde es tener capacidad de perdonar y entender que este acto no entraña debilidad alguna sino más bien todo lo contrario. Las personas valientes perdonan desde la comprensión para liberar su sufrimiento y para continuar avanzando en la vida, fortalecidos por el aprendizaje.

Ser humilde es tener la capacidad de reconocer los propios errores, y de actuar con sinceridad para reconocerlos. Al reconocer los errores propios se gana el respeto de las personas que tenemos alrededor.

Ser humilde es estar abierto interiormente para recibir a los demás al sentir la confianza en el otro.

Ser humilde es tener conciencia de que tenemos mucho que aprender y que por mucho que sepamos si nos comparamos con el universo nuestro conocimiento es como una gota de agua dentro del mar.

Ser humilde es ser capaz de desprenderse de la capa de importancia que nos damos ya que gastamos mucha energía en sostener esa creencia cuando deberíamos estar abiertos a que nos sucedan grandes cosas.

Y para finalizar quiero compartir unas palabras de Jhon Ruskin que fue un escritor y sociólogo que influyó mucho en Mahatma Ghandi:

Creo que lo primero en que un gran hombre da la medida de su grandeza es la humildad. Por humildad no me refiero a que dude de su poder, sino a que los hombres verdaderamente grandes tienen la curiosa sensación de no ser dueños, sino instrumentos de la grandeza. Ven algo divino en todos los hombres, y son de una compasión infinita, absurda e increíble.

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