La Serenidad

Ya hemos caminado por marzo y continúo en mi andadura por las palabras y la importancia que tienen. En este tercer post quería hablar de una palabra muy importante ya que para muchas personas es la meta que perseguir, me refiero a La serenidad.

Normalmente achacamos la falta de serenidad a lo externo, a la vida ajetreada que llevamos, a las circunstancias y personas que nos rodean pero, lo cierto, es que hay personas que tienen un carácter más sereno que otras o que han aprendido a llevar las cosas con ese aire de calma que todos deseamos.

¿Cómo lo hacen ? ¿Cómo han llegado hasta ahí? ¿Podemos recuperar la calma una vez que la hemos perdido?

Si quieres puedes escucharme hablar sobre ello si haces clic aquí ya que he grabado un Podcast o si eres más de leer…continúa.

Antes de proseguir me paro con la intención de dejar aquí la Oración de la serenidad.

Esta oración la utiliza la organización Alcohólicos Anónimos en su programa de recuperación. No es está claro quién fue el creador o creadora. La comparto porque desde que la leí en algún lugar a mi me ha acompañado en muchas ocasiones y la veo muy acertada como leit motiv diario, conviene recordarla:

Señor, concédenos serenidad

para aceptar las cosas que no podemos cambiar,

valor para cambiar las que sí podemos

y sabiduría para discernir la diferencia.

Seguro que si leíste y escuchaste mi primer Podcast sobre Aceptación esta palabra te ha vuelto a la mente ¿verdad?

La aceptación es un camino hacia la serenidad y saber esto es un buen inicio.

La buena noticia, como siempre, ya sabes que yo siempre busco buenas noticias, que son las que nos interesan desde el Coaching es que tenemos margen de actuación para actuar sorbe ello. Y ¿por que digo esto?

Por que esto quiere decirte que hay una manera, ciertos hábitos que podemos adoptar para acercarnos a esa serenidad que deseamos.

Lo primero que puedes hacer es preguntarte si antes la tenías y la has perdido ¿qué o quién ha propiciado esa pérdida?

O quizás ¿nunca la tuviste?

Quizás a bote pronto no lo sepas pero si te dedicas unos minutos a pensar sobre ello, a rememorar en qué momento crees que eso empezó a suceder vayan apareciendo pistas.

Ya habrás notado que suelo decir que hay que crear espacios de intimidad contigo misma, por ello voy a recomendarte una práctica: busca un lugar donde puedas estar tranquila, puede ser el sofá de tu casa, un banco en un parque, tu cafetería preferida o cualquier rincón en el mundo donde hayas experimentado sensaciones de calma. Y pregúntatelo, escríbelo, llévate una libreta y anota ideas sobre ello, sensaciones ya verás que descubres detalles, momentos, situaciones en las que quizás te hayas metido tú misma, has consentido, has dicho sí cuando debías decir no.

A partir de ahí si lo tienes identificado te diré que trates de ver objetivamente en qué grado puedes deshacerte de esa situación o persona en tu vida o cómo puedes minimizar su efecto, quizás alejándote, relacionándote menos o mejor.

Si te ocurre esto podemos trabajarlo con mi Programa de Las 7 cartas Generativas, con la escritura y las sesiones de Coaching. Se puede salir de lo que no conviene, de lo que no te aporta y te desgasta, y se puede hacer bien, desde a calma.

¿Que mas puedes hacer?

Pues, empezar a relativizar.

Esto es valorar bien y dar la importancia que tiene cada cosa o persona en tu vida. Para esto te recomiendo también que hagas el ejercicio interior de introspección. A veces estamos obnubiladas con alguien, con un puesto un trabajo, con una casa o con una nueva responsabilidad y resulta que no, que no conviene, que nos resta y le estamos dando una prioridad y una importancia que no es real ni justa.

No es fácil darse cuenta de eso, lo sé. Por eso, volver a alejarte con tu libreta te ayudará coger perspectiva; vuelve a apuntar en ella, haz una lista de prioridades y ve dándole puntuación de 1 al 10 y verás como poco a poco podrás situar un poco mejor y reorganizar la lista e importancia de las cosas y las personas en tu vida.

Recuerda: lo urgente no siempre es lo importante.

Ya ves que este proceso es para ayudarte a despejar el camino. Que tengas dudas las mínimas y así puedas avanzar ligera de equipaje, como Machado, en el camino hacía una mayor serenidad.

Encuentra una actividad que te ayude a salir de la rutina diaria. Puede ser la lectura, el deporte, el yoga, escuchar un programa de radio, caminar a marcha rápida media o hablar con una amiga y echarte unas risas. Cada persona debe encontrar lo que le ayuda y le lleva a estar mejor, a crear un espacio personal que le centre de nuevo en su interior y le haga conectar con sigo misma.

Luego, todo se ve de otra manera.

Revisa tu nivel de exigencia para contigo misma y hacia los demás.

Nos esforzamos mucho si siempre trabajamos con plazos de entrega, tanto en lo profesional como en lo personal, con los deseos que los demás tienen sobre nosotras, y nuestro comportamiento, a cerca de cumplir con las expectativas que las personas depositan en nosotras, y eso luego lo trasladamos a nuestra pareja, compañeros de trabajo, amigos, a familiares…da un paso atrás, toma consciencia y pregúntate si de verdad quieres ir así por la vida, si es tan importante cumplir con todos los plazos, que tu amiga se acuerde de llamarte justo cuando tu esperabas, o que te llegue ese vestido que encargaste justo antes del fin de semana y yo pregunto ¿y si no es como esperabas , qué sucederá?

Verás que no es tan, tan, tan relevante , en la mayoría de los casos.

Disfruta de los placeres pequeños y que pueden ser muy grandes. Están por todas partes solo tienes que mantener los ojos abiertos.

Y para terminar una última puntualización: Es cierto que la serenidad siempre la asociamos a imágenes de la naturaleza, árboles, paisajes que amplían nuestros horizontes, ríos limpios de agua que corre juguetona…y será por algo, la naturaleza nos ayuda a reconectar y nos recuerda de dónde venimos, nos da el mensaje de slow down. Y esto va ligado al clima.

¿Te ha pasado que sales de casa para ir a trabajar y esta el día lluvioso y te afecta? Y sin embargo otro día esta soleado y tu humor cambia y te sientes mejor?

Pues te diré una cosa: el clima se lleva por dentro, no dejes que si llueve o hace sol, que si el conductor del autobús tiene un mal día, o se te ha olvidado la comida en casa eso haga que tu día se empañe de frustraciones y pensamientos negativos, la importancia que le das tu a eso depende de tu Clima interior.

No dejes que nada afecte a tu clima y conservarás tu serenidad

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