Nan y Lorenza, otras formas de narrar

Seguro que lo has pensado alguna vez. Y, es que contar una historia se puede hace de muchas formas, no solo a través de la escritura. Acercarnos a esas formas a través de la pintura, la fotografía u otras disciplinas es una ventaja que nos permite repensar nuestras propias historias desde otras perspectivas y sin duda enriquecer nuestras narraciones.

Este pasado verano tuve la oportunidad de acercarme a Nan Goldin, de quien no sabía nada, tengo que reconocerlo. Fue gracias a una representación teatral a la que acudí en la sala Porta 4 de Gracia y se titulaba “Balada de la dependencia sexual”. La actriz era Sonia Barba, de quien ya os he hablado hace un tiempo. Lo textos de la representación fueron escritos por Carlos Zanón y Sonia les dio voz de una forma valiente y espléndida.

 

¿Por qué Nan narra de otra forma? Ella fue una artista estadounidense que renovó el concepto de fotografía documental y nos narró la contracultura en Nueva York, de la que ella misma era partícipe. Tuvo una infancia complicada marcada por el suicidio de su hermana y su paso, además, por varios hogares de acogida. Siempre estuvo atraída por el arte y cursó estudios en Boston, donde conoció a varios artistas que marcarían su desarrollo como artista, incluso llegó a formar parte del grupo Los cinco de Boston.

Se mudó a Manhattan y una vez allí es cuando toma contacto con la movida punk y con varios movimientos contraculturales, mezclándose con ellos. Y es aquí donde ella encuentra el gran tema de su obra:

la narración de la vida sentimental y sexual de ese ambiente del que ella misma es partícipe.

Ella se autodefinió como “fotógrafa documentalista” y empezó trabajando con series de fotografías que cuentan la vida de sus amigos: iniciación, plenitud y dependencia sexual, pobreza, la depresión, amor, soledad, violencia, la enfermedad…para enfatizar el mensaje de estas imágenes, Nan las presenta en películas que muestran la sucesión de ellas. La más famosa es precisamente la que apuntaba al inicio del post “La balada de la dependencia sexual” que nos muestra el efecto devastador del sida de esta generación de 1986.

¿Qué era la fotografía para Goldin? En sus propias palabras :

La fotografía me ha salvado la vida. Cada vez que atravieso algo que me asusta o me resulta traumático, sobrevivo haciendo fotografías.

Se trata de mantener un recuerdo de las vidas que perdí, de manera que no pueden borrarse completamente de mi memoria. Mi trabajo es principalmente sobre la memoria. Para mí es muy importante fotografiar a las personas que he tenido cerca en mi vida.

A continuación tres imágenes tomadas Nan, pertenecientes a La balada de la dependencia sexual.

Encontré hace poco, en mi afán de buscadora de arte y de exposiciones que me hagan reflexionar, una muy apreciada para mí. Fue en el Palau de la Virreina en Barcelona, sobre Lorenza Böttner y su obra. Dicen que una obra de arte puede ser considerada como tal cunado la sensación al fin de esa exposición es de que ya no eres la misma persona y eso me sucedió a mi cuando salí de ver y  “conocer” a Lorenza.

Lorenza nació como niño (Ernst Lorenz) en Chile en el seno de una familia Alemana. Al poco tiempo sus padres tuvieron que tomar una decisión con rspcto a si sexo y se decantaron por nombrarla y tratarla según el rol de gñenero femenino. A los ocho años Lorenza sufrió un accidente que tuvo como consecuencia la amputación de los dos brazos. Esto sucedió cuando la ya soñadora Lorenza trepaba por un palo para alcanzar un nido y resultó electrocutada.

Una vez en Alemana fue institucionalizada en un lugar para discapacitados. Pero Lorenza fue valiente y se enfrentó a todas las predicciones y diagnósticos médicos al matricularse en la escuela Superior de Arte de Kassel. A partir de este momento ella empezó a pintar con los pies a realizar performances públicas encarnó la identidad femenina con el nombre ya de Lorenza Böttner.

En la exposición es impresionante ver su cuadros pintados con los pies, ver un video donde se la ve haciendo su vida normal vistiendo, preparándose una taza de té e incluso conduciendo. Las series de autorretratos nos muestran como en ocasiones jugaba con la dualidad de los géneros caracterizándose como mujer y otras veces como hombres, utilizando maquillajes, peinados y ropa diferente. Pero es mucho más que eso. Es que al observar detenidamente la obra te das cuarenta de que su propia vida ha sido su obra y que el mensaje que nos quería dar ha perdurado y es claro: criticar los procesos de discapacitación e internamiento a que son sometidos los cuerpos con diversidad funcional y los transgénero.

Podemos entender su biografía como un manifiesto vitalista , ya que la práctica mas persistente del trabajo de Lorenza consiste en difuminar los límites entre arte y vida.

Su obra constituye un himno a la disidencia corporal de género.

Una última hazaña: Lorenza interpretó a Petra, la mascota de los juegos paralímpicos de Barcelona en el 92.

Haz clic aquí y podrás ver un vídeo breve de Lorenza.

Nan y Lorenza constituyen dos buenos ejemplos que nos invitan a pensar en cuanto a cómo narrar una historia, si una forma u otra son las más adecuadas. Porque una historia se puede transmitir de muchas formas incluso mezclando o haciendo tu vida la propia obra.

Si te ha gustado esta entrada seguro que te gustará leer la entrevista que le hice a Sonia Barba sobre el Prostíbulo poético de Barcelona.

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