Japón y Rusia literaria de la mano de hijo de dragón

La casualidad hizo que llegara a un escritor japonés a través de Rusia. Me refiero a Ryūnosuke Akutagawa y fue a través de La Casa Rusia en Barcelona en la que asistí a un conferencia sobre Turgueniev y Tolstoi. Seguro que no entiendes nada (aún). Sigue leyendo y te explico qué relación tienen los tres.

Antes de nada hacerte una presentación de Ryūnosuke Akutagawa ya que es probable que no te suene mucho. Akutagawa fue un escritor japonés de corta pero remarcable trayectoria. Le pusieron de nombre Ryūnosuke que significa “hijo de dragón”.  Se le considera un autor inquietante, versátil, atormentado y problemático. Esto es así porque sigue siendo uno de los autores más discutidos en la actualidad tanto en Japón como en occidente.

Escribió más de cien relatos, ensayos críticos, crónicas de viajes y una novela, antes de suicidarse, cuando solo tenía 35 años. Se dice que la locura de su madre causó gran influencia en él siendo un niño excesivamente nervioso y enfermizo que pasaba largas horas leyendo en las bibliotecas. Estudió literatura en Tokio y frecuentó ambientes literarios en la ciudad estando muy unido a Natsume Soseki. El 1915 se publicó Rashomon, diría que su obra más popular, al menos en occidente.

La historia narra el encuentro entre un sirviente y una anciana en la destartalada Rashōmon, la puerta sur de la entonces arruinada ciudad de Kioto, donde a veces se arrojaban los cadáveres no reclamados. El autor describe la decadencia de las tradiciones japonesas acompañada por la angustia existencial de los protagonistas. Se puede disfrutar de la película dirigida en 1950 por Akira Kurosawa.

Ryūnosuke Akutagawa era un gran admirador de la literatura inglesa, de Poe, de Baudelaire y de Tolstoi y gran conocedor de la psicología humana, como demuestra en sus obras. Y aquí es donde entra La casa Rusia ya que en esta conferencia se explicó de forma magistral que el autor japonés, admirador también de los rusos, conocedor de la relación de amistad entre Turgueniev y Tolstoi, se fue desgranando la historia de su estrecha amistad y cómo se malogró ésta en una escena real de caza de aves a la que ambos escritores accedieron. Parece que uno de ellos estaba convencido de haberle dado a un ave (una becada) y el otro decía que no. El cuerpo del ave no apareció pero ambos se mantenían firmes en su postura hasta llegar a acusarse el uno al otro de falta de honestidad ya que si uno estaba seguro de su postura significaba que el otro le quería engañar de manera consciente y eso significaba que no era una persona digna de su amistad.

Tolstoi
Tolstoi

Inmediatamente después de este incidente decidieron batirse en duelo. Duelo que nunca llegó a suceder y solo quedó en amenaza, debido en gran parte a los viajes de Tolstoi. Sin embargo, el enraizado sentimiento de odio no se atenuó con el paso de los años. Parece que Turgueniev sí intentó algunos años más  tarde un acercamiento a Tolstoi, cuando este último había adquirido cierto renombre, pero no fue bien aceptado por Tolstoi, de quién ya conocemos el carácter bastante complicado. Se cuenta que Tolstoi era una persona que no perdonaba a los demás actos que él mismo cometía con frecuencia (por ejemplo, adulterio), que era excesivamente duro a nivel moral cuando él era una persona que se saltaba esas reglas con frecuencia.

Lo jocoso de la historia es que al día siguiente del incidente de la becada unas personas encontraron al ave muerta que se había quedado enredada en un árbol y no había caído al suelo.

Resulta una pena pensar que dos escritores que se apreciaron tanto pudieran voltear su cariño en odio por una escena tan absurda como esta, sin embargo, creo que todos conocemos algún caso en el que dos personas, buenas amigas han roto su amistad por algo que a simple vista no parece tan relevante.

Durante la conferencia se leyeron partes de algunas de las cartas que se habían intercambiado entre ambos, así como parte del texto escrito por Ryūnosuke Akutagawa dedicado a esta escena.

Los escritos de Akutagawa estuvieron influenciados por su creencia de que la práctica de la literatura debería ser universal y unir a las culturas occidentales y japonesas. La cultura y la formación cultural están presentes en sus obras.

Resulta muy interesante el interés que determinó a Akutagawa para instalarse dentro de la historia de amistad de Turgueniev  y Tolstoi, sin duda, llevado por la compresión de la psicología humana y por su admiración entre ambos escritores.

Os dejo un cuento completo suyo para que podáis adentraros en su estilo:

El gran terremoto

Olía como a albaricoques podridos. Caminando entre las ruinas del incendio, percibió ese tenue olor. También pensó que, extrañamente, el hedor de cadáveres putrefactos bajo el calor del sol no era tan desagradable. Ante el estanque donde habían ido apilando los cadáveres, comprendió que en el ámbito de las sensaciones, la expresión «atroz y truculento» no era exagerada. En especial, lo había impresionado el cadáver de un niño de doce o trece años. Mientras lo miraba, sintió algo parecido a la envidia. Las palabras «Los amados por los dioses, mueren prematuramente» surgieron en su mente. La casa de su hermana, quemada. La de su hermano adoptivo, también. Sin embargo, su cuñado, en libertad provisional por haber cometido perjurio…

«Ojalá se mueran todos».

Fue todo lo que se le ocurrió pensar mientras permanecía inmóvil y de pie ante las ruinas de los incendios que siguieron al terremoto.

 

Si te ha gustado esta entrada te gustará leer la que hice sobre mi viaje a Rusia con motivo de la investigación para mi novela entresuelo izquierda: A Rusia con amor.

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