Escribir es hacer un streaptease emocional

A lo largo de mi paso por clubs de lectura y tertulias literarias me he encontrado a personas con miedo a confesar que escriben en la intimidad. Quizás porque escriben sobre algo muy personal, o quizás porque tengan miedo a las críticas y a sentirse heridos ¿Te ha pasado eso a ti alguna vez?

Primero me gustaría tener en consideración que el acto de escribir puede ser en su totalidad algo íntimo, privado, introspectivo. Uno puede tener un cuaderno secreto precisamente porque nadie sabe que existe y plasmar ahí todo lo que le apetezca como si fuera su psicoanalista o quizás con mayor libertad aun. El hecho de saber que nadie, absolutamente nadie lo va a leer da una libertad emocional enorme y de eso estamos muy faltos en general ¿no te parece?

Si lo haces por eso, como una válvula de escape, mi consejo es que lo sigas haciendo porque seguro que te hace mucho bien.

Hay otro tipo de personas que empiezan a escribir en esa “libreta clandestina” que mencionaba antes pero que un día sin saber cómo ni porqué le preguntan a un ser cercano si les gustaría leer algo que un día escribieron. Es como empezar a asomar tímidamente una uñita del pie. Quizás tu caso es este o quizás te encuentras pensando a quién le envías algo para su valoración.

Bien, mi consejo es que cuando lo hagas pienses que si sientes el impulso de mostrarlo por algo será. Y, otro consejo es que empieces mostrándolo a alguien a quien conozcas bien y que sepas que es una persona objetiva. No te aventures a pedirle opinión, en esta etapa tan delicada para tu ego, a cualquiera. No preguntes a un desconocido que puede bien puede ser una persona desconsiderada o bien alguien que solo pretende “dorarte la píldora”.

 

Un sitio donde he conocido  a muchos aprendices de escritores con el gusanillo de la escritura metido dentro ya es en talleres de escritura creativa. Las bibliotecas públicas organizan cada año algunos. Ofrecen de diferente temática: relatos, sobre creación literaria, prosa poética y algunos tan novedosos como uno que he finalizado yo hace poco de “Literatura a través de Twitter”. En esta etapa sí que encontrarás a personas ya más decididas a mostrarle al mundo sus escritos, claro que, con diferentes grados de apertura. Algunas personas sí que están deseosos de que les lean cuanto más mejor y no temen en exceso a las críticas de sus profesores y compañeros, sin embargo, el abanico es amplio y verás que otras personas siguen experimentando miedo pero están allí, han dado el paso y son muy valientes ¿No te parece?

Hay otra opción intermedia e igualmente interesante si sientes este miedo e indecisión: un taller de escritura virtual. Se ofrecen muchos y a precios económicos. Tendrás normalmente un portal de acceso a apuntes y ejercicios, un foro para charlar con otras personas que también escriben y un profesor al otro lado que te guiará y corregirá tus escritos, te recomendará lecturas etc…

Otro tip para dar los primeros pasos en mostrar tus escritos al mundo es hacerlo a través de las redes sociales. Si tienes Twitter, Facebook o Instagram puedes utilizar estas plataformas para “testar” la reacción de tus contactos a tus poemas, frases o microrelatos. Así puedes ver qué reacciones o comentarios suscitan, cuales gustan más y te irás sintiendo más cómodo y soltándote a la hora de compartir tus “cosas” con el mundo.

En cualquier caso piensa bien el tema qué quieres desarrollar.

Muchas personas creemos que, en realidad, los escritores tenemos interés por contar cosas personales y estos asuntos lo son en el sentido de que quizás no son hechos reales que nos hayan sucedido a nosotros si no que nos han tocado los sentimientos, lo hemos vivido a través de alguien o nos han alterado nuestra percepción del mundo.

Aunque lo que cuentes sea un hecho real puedes escribir sobre ello de muchas formas; solo inspirándote en ello pero cambia el lugar, introduce algún personaje nuevo, en definitiva, camufla lo que consideres y quédate solo con la idea esencial que quieres transmitir, trabaja sobre eso sin miedo.

Sí, escribir es hacer un streaptease emocional, en mi opinión, pero se puede hacer una forma muy delicada, muy sutil, escogiendo las palabras, parándonos más en unas zonas que en otras y siempre podemos elegir hasta dónde queremos enseñar; puede ser solo una pierna, el torso o quizás sea un streaptease integral y dejes ver todo tu corazón eso lo decides tú.

Si te ha gustado esta entrada no te pierdas Tu espacio personal para escribir.

 

(Visited 1 times, 1 visits today)

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *