Cuando Joyce me persiguió en Dublin

Una de las primeras cosas que planeé cuando pasé unos días en Dublín fue visitar el James Joyce Centre; así que al principio fui yo quien le persiguió a él, es cierto, sin embargo luego, cuando volví a Dublín parecía que él me perseguía a mi porque me encontraba los lugares que aparecen en el Ulises en ese día “interminable” de Bloom y Dedalus por todas partes.

 

De mi visita al James Joyce Centre lo que más me gustó fue una visita organizada por el propio centro en el que seguimos los pasos de Dublineses. Fue genial porque hacía muy poco que lo había leído y además en la lengua original; al llevarlo tan fresco y al hacer ese recorrido libro en mano fue una tarde estupenda y en las que nos explicaron muchas anécdotas del autor.

 

Pasamos por el Colegio Belvedere donde Joyce había estudiado. Por lo visto a este colegio iban hijos de personas con bastante dinero de la ciudad y él entró a formar parte del alumnado debido más por una amistad que tenía su padre con alguien que por el poder adquisitivo de su familia. Esto le hizo ser un niño con un ego algo desmesurado y se cuentan anécdotas sobre algunas contestaciones que daba a sus profesores y compañeros.

 

 

Me gustó especialmente la lectura que hizo la guía de uno de los relatos ene Dublineses, “The boarding house”. En el cuenta sobre una madre y una hija en una casa en la que reciben clientes, hace pequeños espectáculos picantes y …cómo la moral de la madre parece no ser del todo impoluta, ni siquiera en lo tocante a la reputación de su hija. En la foto podéis ver donde hicimos la lectura, si bien no es la casa, se parece mucho a la descrita con lo cual la elección fue excelente.

 

 

 

 

 

 

También pasamos por la que había sido la casa de John Gogarty, un médico y poeta Irlandés que había tenido una estrecha amistad con Joyce y en que quien se inspiró el autor para formar su personaje de Mulligan del Ulises. Por lo visto, John  nunca se sintió muy a gusto al verse “reflejado” en el personaje y siempre tuvo cierto resquemor de que se le recordase y reconociese mas por este dato que por su labor como poeta.

Cuando volví a Dublín al cabo de unos meses mis intenciones eran visitar la ciudad de una forma no tan literaria sin embargo como puedes ver en las fotos en Dublín te cruzas con Joyce y pedazos de su novela en todas partes.

Hay plazas en muchas partes de la ciudad que aluden al hecho de que una escena se sitúa allí mismo, en aquel preciso lugar. Como sabréis los que habéis leído la novela Dublín, la ciudad es una protagonista más, de ahí que cobre tanta importancia para los dublineses que todo viajero lo vea; y yo lo aplaudo. Ojalá en otras ciudades como la mía, Barcelona pasase lo mismo.

Uno de los momentos más bonitos y entrañables que tengo es cuando pasé por una tienda que me llamó la atención en 1 Lincoln Pl. Me pareció un sitio curioso al verse desde el exterior botes y frascos de farmacia del siglo pasado, mezclados con libros, postales y un señor mayor dentro ataviado con una bata blanca. Al mirar el escaparate tenían expuestos varios libros del Ulises en varias lenguas, y carteles anunciando lecturas del Ulises casi todos los días de la semana y en diferentes lenguas. Es la farmacia Sweny, que aparece en el libro y donde paran a comprar una ya mítica “pastilla de jabón de limón”, que por cierto, también tiene a la venta y ¡no puede resistir comprar! Una vez dentro estuve hablando con el “farmacéutico” que me preguntó de donde era, si había leído el Ulises y me contó que ese lugar está regentado por varios voluntarios que velan por la obra de Joyce y dan su tiempo para organizar lecturas para que no se olvide la obra. Además, el señor sacó su guitarra y me deleitó con una canción en gaélico, que aunque no entendí, sonaba muy bien.

Y, por último, otro lugar donde me asaltó Joyce de nuevo, un pub, sí, también en estos lugares sucedió el “día más largo de la historia de la literatura”, como a mí me gustar llamarlo. The bleeding horse, en 24-25 Upper Cadem st Dublín. En concreto, Sir John Coley le dice a Stephen Dedalus que

ha visto varias veces a Leopold Bloom bebiendo en The bleeding horse con Boyle, el cartelero

Este pub aparece también en una obra del antes mencionado Cogarty y de Sheridan Le Fanu, el autor de Carmilla. También es cierto que otros pubs en Dublín son mencionados en las correrías de Bloom como The    brassen head uno de los más antiguos de la ciudad.

Como ves, los lugares te asaltan aunque no los busques y es que los dublineses se sienten orgullosos de esta novela que los ha situado en la historia de la literatura universal y aunque al principio cuando Joyce solo contaba algo más de veinte años y era un joven impetuoso y altivo, y los puso de “mal humor“ al criticar a los habitantes, y sus costumbres, de esta preciosa ciudad en su libro Dublineses, ahora, creo que lo han                                                                                                    perdonado, y lo aman.

 

Bien por Joyce que creyó en él mismo, y bien por los dublineses que han sabido darle su lugar

 

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