Entresuelo izquierda

Esta semana es muy especial para mí porque después de hablarte de escritores, libros, sitios inspiradores…por fin voy a hablarte de mi novela. Me hace mucha ilusión lanzar esta entrada hablando de la novela que he tardado 3 años en tener lista, que me ha llevado a Rusia, a fumaderos de marihuana y otros rincones ¿Quieres saber de qué va?

Se titula Entresuelo izquierda ( Ed. La vocal de Lis ) y se presenta y sale a la venta en el Ateneu de Barcelona el 7 de Junio.

Cuando escucho hablar a un escritor a veces me pregunto qué habrá de autobiográfico en su escritura porque todos nos nutrimos de lo que nos va pasando y es muy tentador pensar en ello, si eso o aquello le habrá pasado al autor. Sin embargo, después de escribir yo la mía pienso más bien que de lo que escribimos es de lo que nos “asalta”.

Si lees la sinopsis trataré de explicar por qué digo esto.

Barcelona, 2015. Un día Alex, cansado de estar solo en su entresuelo encuentra por internet unas páginas para conocer chicas rusas. La entrada de Olga en su vida provoca cambios inesperados en su rutina. Pasarán una semana juntos en Barcelona durante la cual, Olga se va revelando como una persona distinta  a la que Alex creía haber conocido a través de la web. Ella acabará desapareciendo sin dar ninguna explicación y Alex, desesperado luchará por dar con ella o encontrar una explicación a lo ocurrido que le saque de su incertidumbre.

¿Existió Olga realmente, llegó a conocerla, quién era ella de verdad, volvería a verla? Todas las preguntas le llevarán  a iniciar una pequeña aventura  de autoconocimiento que le cambiará por dentro y le demostrará que la amistad puede surgir de lo inesperado.

Soledad, amor, obsesión, celos, ambigüedad y bajos fondos se mezclan en una historia sobre la verdad, la mentira y los medios para lograr sobrevivir.

Mi personaje, Alex, del cual escribo con focalización interna, no puede ser más diferente a mí con lo cual no he podido escribir nada autobiográfico en ese sentido. Para empezar es un hombre y me costó bastante ponerme en esa perspectiva, vive aislado socialmente, con problemas pasados familiares y consumidor de marihuana.

Si vamos a Olga, la chica rusa, de la que no quiero desvelar mucho, pues tampoco tiene nada que ver conmigo. Con lo cual la pregunta quedaría respondida rápidamente para cualquiera que me conozca un poco, sin embargo, sí hay una parte que tiene que ver conmigo.

La idea empezó a gestarse en mi cabeza hace bastantes años. Cuando estaba estudiando psicología tuve que ir a casa de una compañera de Universidad para terminar un trabajo conjunto y tuve la necesidad de mirar mi correo personal, no recuerdo por qué motivo exactamente, el caso es que el móvil que tenían entonces no era Smartphone y le pedí conectarme desde su ordenador para consultar mi email.

Fui a la habitación que tenían como un pequeño despacho y me senté. Resultó que el ordenador estaba encendido y al mover el ratón había otro correo personal abierto y visible en pantalla, entendí que era el de su pareja, ya que, por aquel entonces,  ella vivía con un chico. Lo que rápidamente atrapó mi atención fue una larga lista de correos por abrir de un mismo remitente, lo curioso era el remitente, precisamente, me intrigó el nombre así que lo retuve en mi mente, lo cerré e inicié sesión con mi usuario.

No puedo decir cuál era el remitente pero el nombre era lo suficientemente chocante como para que en mi cerebro saltara la chispa de curiosidad y, al día siguiente, investigara. Fue muy sencillo, al poner el nombre de ese remitente en Google me apareció una página para conocer chicas rusas en busca de matrimonio, me abrumaron cientos de fotos de mujeres de todas las edades que se presentaban con una breve descripción y dejaban claras sus intenciones de entablar conversación.

Imaginaos mi sorpresa, primero porque no entendía por qué ese chico, el novio de mi compañera,  estaba metido en esa página recibiendo decenas de mensajes de mujeres rusas. Seguro que os preguntaréis si se lo conté a ella. Pero eso es otro tema.

Con el paso del tiempo investigué más y vi que existían cientos de páginas similares y ahí fue donde empecé a pensar que si había tantas páginas debía de ser porque había muchos hombres deseosos de conocer mujeres rusas. Y esto me llevó a pensar en las motivaciones que podía tener una mujer rusa y guapísima (en la mayoría de los casos) por conocer a un hombre de otro país, al que probablemente no iba a conocer en persona en meses ¿Por qué una mujer querría buscar matrimonio de aquella manera y jugársela al conocer a cualquier desaprensivo?

 Y, por el otro lado igual. Pensaba en las motivaciones de tantos hombres para querer conocer a alguien de un país que nos suena tan frío y tan lejano, a una mujer que igual solo tenía intereses económicos ¿Es que en Rusia las mujeres tenían algo especial? ¿Es que en España los hombres son más guapos? Ya sé que parecen preguntas algo simples pero durante tiempo estuve pensando en ello, en la oferta, la demanda, las motivaciones y llegué a la conclusión de lo solos que nos sentimos los seres humanos a lo algo de nuestras vidas y la cantidad de errores que cometemos y la de tonterías que hacemos muchas veces por tal de evitar eso, sentirnos solos.

Así que, de esta forma Alex, mi protagonista, que vive solo en el Entresuelo Izquierda, de una calle que no puedo nombrar,  en el barrio barcelonés de Sant Antoni, empezó a cobrar vida.

A Olga la fui conociendo más tarde, de manera más vaga, tardó más en llegar pero claro, es que ella venía de Rusia, ¿de San Petersburgo? ¿ de Kazán? ¿Teriberka?

Te dejo aquí el booktrailer:

 

(Visited 5 times, 1 visits today)

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *