Grasse, el lugar donde nacen los perfumes

¿Crees que tan solo un lugar, un olor o un sabor pueden inspirar una novela? Seguro que te vienen varios ejemplos a la mente. A mí también pero sin duda el más potente de todos ellos es Grasse ( Francia ) y “El perfume” de Patrick Süskind.

 

Grasse es un pueblecito de la costa azul francesa y es conocido como la “el lugar donde nacen los perfumes” y Patrick Süskind supo aprovecharlo, inspirándose en la historia, en sus calles, en su actividad comercial y en los mantos de flores que en primavera, fundamentalmente, lo inundan todo.

Ya durante los siglos XI y XII, está documentado, que Grasse empezó a despuntar por su importante actividad comercial y de este modo se fue haciendo más relevante también de manera política y judicial.

Con la anexión de Niza y su condado al Reino de Savoya, la ciudad se fortifica debido a la importancia del comercio de pieles, que era la actividad primordial en la época. Sin embargo, pronto el comercio de las pieles haría cambiar el futuro de toda la ciudad y convertirla en lo que hoy es. Si has leído la novela quizás recuerdes que Grenouille, el protagonista, al principio trabaja en esta actividad, tratando pieles, lo cual le resultaba bastante duro.

La nueva corriente de tendencia en moda de finales del siglo XVIII, hizo que los cueros perfumados fueran lo más demandado dentro de la sociedad pudiente de la época, la tradición de curtidores de Grasse, hizo que

distintos perfumistas y químicos comenzaran a llegar interesados por las pieles y como curtirlas y darles olor para perfumarlas.

Pero al llegar a Grasse descubrieron la gran variedad de flores que creaban grandes extensiones parecidas a alfombras silvestres y olorosas y se dieron cuenta de que el olor en toda la ciudad era maravilloso. Estos dos hechos hicieron de Grasse ya no un lugar exclusivo de curtido, sino en una potencia mundial del perfume.

La buena fama de Grasse crece exponencialmente cuando, en el siglo XVI, llegan los primeros perfumistas y boticarios gracias a la moda del cuero perfumado y la experiencia de la población de Grasse a las pieles curtidas. Pero Grasse no sólo era un lugar que se dedicaba al curtido, además su clima suave y sus llanuras repletas de flores silvestres, materia prima para la fabricación de estas deseadas fragancias olorosas, fueron reclamo suficiente para hacer llegar a perfumistas tanto de dentro como de fuera del país, llegando a rivalizar incluso París.

El Perfume: historia de un asesino, fue publicado em 1985 y originariamente escrito en alemán. Más tarde en el 2006, el director alemán Tom Tykwer, llevó una adaptación de la novela al cine, siendo rodada muchas de sus escenas en el decorado ideal, en el lugar donde se desarrolla la novela en Grasse.

Haz clic aquí para ver un fragmento de la película.

La novela cuenta la historia de Grenouille y transcurre en la Francia del siglo XVIII. Desde muy pequeño Greouille descubre que percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollados que el resto de personas a su alrededor. Sin embargo, hay una característica única en él: que carece de olor propio; de este modo pasa su vida en búsqueda de nuevos olores y también en la del propio.

Desde su nacimiento, Grenouille descubre y percibe el mundo a través del sentido del olfato, que tiene más desarrollado que el resto de las personas. Éstas, a su vez, en ocasiones encuentran inquietante dicha capacidad en Grenouille. Sin embargo, él carece de un olor propio. Ésta es la historia de cómo Grenouille, pasa su vida en búsqueda de nuevos olores, pero especialmente, en la búsqueda de uno propio.

La seducción que despliega el olor es implacable: se instala en nosotros y sella su poderío en los tejidos de la memoria.

 Desde la miseria en que nace, abandonado al cuidado de unos monjes, Jean-Baptiste Grenouille lucha contra su condición y escala posiciones sociales convirtiéndose en un afamado perfumista. Crea perfumes capaces de hacerle pasar inadvertido o inspirar simpatía, amor, compasión… Para obtener estas fórmulas magistrales debe asesinar a jóvenes muchachas vírgenes, obtener sus fluidos corporales y licuar sus olores íntimos. Su arte se convierte en una suprema e inquietante prestidigitación.

Pocos libros nos sumergen de este modo en el sutil y misterios mundo de la seducción de los olores y los efectos que en nosotros provocan determinadas sustancias.

En cuanto a Grasse es un viaje pendiente para mí que espero realizar pronto y sin duda releeré esta novela para poder imaginar a Grenouille en su perfumería, o recogiendo flores o acechando en un callejón a una chica por la noche.

Uno de mis sueños sería tener un puñado de los famosos jazmines de Grasse entre mis manos.

 

¿ Algún otro libro trata de este modo el sentido del olfato?

 

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