Conviértete en un SlowWriter

Hace un tiempo que te hablé de conseguir la conexión contigo mismo y hoy quiero que nos paremos a pensar, solo a eso, reflexionar sobre el ritmo de vida que llevamos y que es tan contraproducente para lo que ansías hacer: ponerte a escribir.

Una cosa es encontrar el momento, hacer el hábito, localizar el lugar que te hace proclive a ello y otra es estar verdaderamente conectado contigo mismo como persona para tratar de poner en papel todo eso que quieres decir.

Sin duda, todos somos conscientes de que el ritmo de vida que llevamos es frenético y que ello nos pasa factura.

Ya no somos capaces de observar realmente, de ver todo lo que nos pasa por delante cada día, miramos sin ver y oímos sin escuchar. Una tristeza, pero es que se nos escapa el metro, llegamos tarde al trabajo, volamos a comprarnos algo para comer porque ayer no nos dio tiempo a prepararnos nada, y salimos pitando porque ya casi no llegas a recoger a los niños al cole o a una visita médica. Así que, ante este barullo diario es muy complicado que alguien se fije en la expresión triste de una señora que va sentada enfrente de ti en el metro, o que escuches una jovial conversación entre dos niños en la calle, o que te des cuenta del color tan extraño que tienen las nubes al ponerse el sol.

Solo si somos conscientes de esto y tratamos de enlentecer nuestro día a día, en la medida de lo posible, podremos dedicar nuestra atención a esos pequeños detalles que necesitas tener en cuenta para que nada te pase desapercibido.

Esto no es nada nuevo, la cultura slowdown ya tiene su tiempo y muchos seguidores, se ha convertido en la filosofía de vida de muchas personas e, incluso de muchas empresas, que consideran que sus trabajadores son más productivos si son más felices.

Esta filosofía reivindica unos nuevos valores y una nueva manera de estar en el mundo que está reñida con las palabras: ruido, stress, impaciente, urgencia…

Su inicio se remonta a 1989 cuando el periodista italiano Carlo Petrini organizó una propuesta en la Plaza de España en Roma, contra la apertura de una famosa hamburguesería de comida rápida. Hoy, 20 años después, el concepto sigue más actual que nunca y cuenta con numerosos fans por todo el mundo. Tanto es así, que se ha extendido a muchos campos: el SlowTravel (“Viajar despacio”), el Slow Shopping (“Comprar despacio”), el SlowDesign (“Diseño tranquilo”), e incluso las SlowCities (“Ciudades tranquilas”).

De todas estas me encantan las SlowCities. En ellas sus habitantes disfrutan de la naturaleza y valoran mucho los pequeños placeres como comer o dialogar. No hay lugar para la prisa y se trata de fomentar la creación de una conciencia más humana. La primera fue fundada en Bra, en la zona del Cuneo, Italia, y se ha convertido en la sede central de este movimiento.

Yo te propongo que trates de convertirte paso a paso en un SlowWriter:

  • Puedes introducir hábitos en tu día a día que te ayuden a desacelerarte: cocinar algo rico y, sobre todo, elige comer o cenar con tranquilidad, con una buena conversación en vez de viendo la televisión con una sucesión interminable de anuncios de cosas que en realidad no necesitas.
  • No llenes tu agenda de listas de cosas pendientes que te agobian y te estresan. Solo haz una cosa detrás de otra.
  • Cuando se sientes a leer o a escribir concéntrate solo en eso. Hay una App que te ayudará y que me encanta: Forest. Cuando la conectas tu teléfono no sonará ni nadie te molestará, ya sabes que cuando te pones a escribir con el móvil cerca todo son interrupciones, de Whatsapp, de Messenger, de avisos de Facebook…pues bien, con ella todos esos estímulos quedarán fuera por un tiempo y, además, se trata de que habrás plantado un arbolito que irá creciendo mientras tu escribes. Si la desconectas y no ha pasado el tiempo suficiente el arbolito morirá.
  • Te recomiendo la lectura de “El elogio de la lentitud” de Carlo Honoré. En el se cuestiona el culto a la velocidad y se habla de sus consecuencias sobre nosotros. Esta obra rastrea la historia de nuestra relación cada vez más dependiente del tiempo, y aborda las consecuencias y la dificultad de vivir en esta cultura acelerada que hemos creado.

Te recomiendo que si quieres saber más de mano del propio autor hagas click aquí y podrás ver un vídeo y una entrevista al autor.

ELOGIO DE LA LENTITUD: «vivir deprisa no es vivir, es sobrevivir»

Recuerda que la felicidad no es llegar al destino si no el trayecto.

Con ello te quiero decir que lo importante no es lo rápido que acabes esa novela si no lo que vas a disfrutar en el camino de crearla. Investiga, lee, ve películas, habla con gente y ve creando con calma, recuerda que es escribir es arte y que requiere su tiempo y el resultado será mejor ¿verdad que es eso lo que quieres? Pues trata de disfrutar del camino.

Si te ha gustado esta entrada no te pierdas Tu espacio personal para escribir.

(Visited 2 times, 1 visits today)

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *