Le chat noir y sus poetas

A todos nos suena el nombre de este bar en el parisino barrio de Montmartre y todos los que nos sentimos atraídos por la lectura, la bohemia y la primera mitad del siglo XX nos hemos dejado seducir por la historia de este mítico local.

 

Para ser justa con su definición no puedo decir que fuese un bar ni una cafetería. Le chat noir era mucho más que eso y marcó tendencia. Fue en realidad un cabaret literario, artístico y musical donde las ideas surgían en ebullición.

Desde este cabaret de nombre “gatuno” se dominó durante décadas el mundo de las artes, fue un lugar de creatividad y punto de encuentro de poetas, literatos, músicos, cocottes…, y ya desde el inicio esa fue la intención: que fuera un punto de encuentro de artistas.

Fundado en 1881 en Montmartre, un barrio que, hasta aquel momento, era un lugar barato y peligroso donde vivir, sin embargo, el barrio tenía mucha vida artística y cuando Rodolfo Salis y el poeta Emile Goudot lo fundaron en seguida estos bohemios parisinos empezaron a frecuentarlo. Allí se respiraba un ambiente de libertad de ideas y sin prejuicios, muy propicio para la creación.

Al convertirse rápidamente en un lugar de referencia  se llenó de artistas de todo el mundo y personajes peculiares en busca de notoriedad. La mayor atracción de este local fue el “Teatro de sombras” en el cual, usando unas técnicas muy avanzadas, conseguían efectos hasta el momento poco conocidos, se dice que este fue el precursor del cine.

Hoy en su lugar solo queda una placa conmemorativa pero en muchas ciudades europeas existen algún cabaret llamado así en su recuerdo: Le chat noir. Hoy en día podemos encontrar el bar de Paris Le chat noir, el restaurante Au chat noir en Bruselas, el café El gato negro de Buenos Aires o el Café Le chat noir en Grecia.

Como curiosidad os diré que en Barcelona existe una guardería llamada así, además de un restaurante especializado en comida chilena y una famosa administración de lotería.

Pero volvamos a los orígenes ¿porqué llamar a un café El gato negro? ¿Qué se esconde detrás de un nombre tan enigmático? Pues el nombre se debe a un gato negro abandonado que se encontró Salis mientras hacían las obras en el local.

Rodolphe Salis
Rodolphe Salis

El pintor suizo Steinlen fue el afortunado de recibir el encargo de diseñar el cartel del local que pasaría a la historia. Este artista se había trasladado a París cuando tenía solo 19 años con la intención de dedicarse profesionalmente al dibujo. Durante su carrera había mostrado mucho interés por los gatos y como no podía ser de otra manera el cartel para Le chat noir fue su obra más famosa.

Quizás en el intento de captar la esencia de aquellos talentosos poetas que se reunían en Le chat noir, André Velter preparó una antología que fue publicada en 1996 por Gallimard, “Les poètes du Chat noir”. Esta recopilación se inicia con un prefacio escrito por Velter que se titula “Liberté fin de siècle”. La selección de poetas va desde el mismísimo Rodolphe Salis, Paul Marrot, Armand Masson, Jean Pic…

“¿Imaginan un lugar que albergaría tanto el salón literario, el cabaret, la sala de redacción y el teatro de sombras? Un lugar turba e inteligente, frecuentado por todo el mundo: poetas, músicos, pintores, cantantes, críticos, actores, matones, de oficina, los anarquistas, los fanáticos, burguesa… Este lugar ha existido desde 1881 hasta 1897, en 84 el bulevar Rochechouart, luego a las 12, rue Victor-Massé. La reunión de Hydropathes y Fumistes, aprobada por Living, incluso Naturalists y Amorphs, contó con extraños y celebridades. El ambiente era ruidoso, alegre, irrespetuoso y abundantemente regado. Para los poetas, Le Chat Noir era tanto un lugar de encuentro como un banco de pruebas para poner a prueba sus últimas fantasías. Su creación marcó la traducción de la vida artística e intelectual del Barrio Latino hacia Montmartre”.

André Velter.

 

 

Hoy en día cualquiera de los poetas incluidos en la antología se sentiría muy honrado de pertenecer a ese selecto grupo de los tocados por la gracia bohemia de haber vivido y pasado sus ratos en aquel lugar tan creativo, enigmático y vanguardista.

Y, para terminar este paseo por el alma de Montmartre, un poema de Paul Marrot, uno de los poetas de Le chat noir, incluido en la antología de Velter:

TABLEAU DE RUE

Yo vivo, arrastrando sobre el pavimento,

Un lamentable fondo de cuenco;

Él era alto como una mesa,

Triste como un tambor muerto,

A su lado, su esposa, delgada,

Pidiendo limosna a los transeúntes,

Haciendo ruidos languidecientes

las cuerdas de un violín agrio.

El lisiado daba pena,

Su estado, que llevó a las lágrimas,

Añadía, no sé qué encantos

Para el violín de su mitad.

Raza humana, raza irónica

Para sacudir tu gordura,

La miseria no es suficiente,

Debe haber algo de música.

Le chat noir, 29 Abril 1882

 

 

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