Deseos en lugares enterrados

Hoy quiero hablarte de conectar contigo mismo o de los deseos en lugares enterrados.

 

¿Qué misterioso suena, verdad? Sin embargo, eso deseos están dentro de todos nosotros porque por diferentes causas les hemos ido poniendo capas y capas encima para enterrarlos y los hemos relegado al último lugar en nuestras vidas.

Es una lástima que para ti, que quieres ser escritor, porque todo ese material, que tan bien te vendría tener a flor de piel permanece sepultado e inservible. Te aviso te va a costar desenterrarlo.

 

La buena noticia es que podemos tomar las riendas de la situación y tratar de sacarlo a flote por qué estar está, lejos, pero está en el fondo de cada uno de nosotros.

 

 

Lo primero es que seamos conscientes de la cantidad de deseos que, ya de niños la educación, la sociedad y la adaptación a las normas sociales nos obligan a reprimir. Si cierras los ojos y tratas de verte cuando eras un niño podrás visualizarte en diferentes situaciones.

Para sacar los deseos de los lugares enterrados: observa qué pensamientos han venido a tu mente y a partir de ahí anota qué deseos crees que se encuentran en ellos.

Con este ejercicio trata de ver qué era aquello que estabas haciendo o que deseabas y qué o quién reprimió, dónde quedó y porqué.

Pero, lo siento, no va a ser tan fácil, y esto es así porque te haces la pregunta a nivel consciente y lo que tienes enterrado está en el subconsciente, o sea, a otro nivel. Vas a tener que seguir trabajando pero es un comienzo.

Una amiga hace tiempo me contó que su deseo en la escuela era ser pintora pero que cuando tenía nueve años una profesora ridiculizó un dibujo suyo delante de toda la clase y que ya nunca lo volvió a intentar. Otra amiga algo rellenita me confesó hace relativamente poco que su deseo de niña era ser bailarina pero que un carnaval que se disfrazó con tutú fue el hazmerreir de toda su clase que la llamaron gordinflona y que nunca más se atrevió a pensar en ser bailarina.

Puede que nos hayamos perdido una pintora muy interesante y una bailarina innovadora, quién sabe. Quizás la una no hubiera llegado a ser Frida Kahlo ni la otra la Alicia Alonso pero tampoco hacía falta que llegaran al reconocimiento mundial.

 

Hubiera sido suficiente con que a ellas se les hubiera alentado a seguir y, sin duda, hubieran sido más felices que reprimiendo ese deseo creativo puro e innato que ambas demostraban de niñas ¿A quién le importa que llegaran al estrellato?

 

Ellas hubieran podido ser su propio punto de referencia.

La sociedad nos dicta constantemente lo que se espera de nosotros y es muy difícil luchar contra eso porque todos queremos ser aceptados y pertenecer a un grupo, al que sea.

Sé consciente de que cada vez que hagas algo para acercarte más a entrar a formar parte de un grupo más único se vuelve tu pensamiento y con ello estás demoliendo tus verdaderos deseos.

Quizás anclándote a una hipoteca cuando en realidad quieres irte de voluntario a una ONG, o teniendo un hijo porque “ya toca” en vez de dándote un año para terminar esa novela que tienes empezada.

Tendemos a dejarnos a nosotros mismos y a nuestros deseos siempre para lo ultimo, para complacer a la maestra, a nuestros padres, a nuestro grupo de amigos, a nuestras parejas y a nuestros jefes ¿cuando ha sido la última vez que te has permitido pensar en ello?

Pues con esta reflexión hazte una idea de la cantidad de deseos enterrados que albergas y proponte sacarlos a luz. Sí, ya sé que no sabes por dónde empezar y que el ejercicio de imaginarte de niño y tratar de pensar en ello te parece que puede ser efectivo. Empieza por ahí y dedícate momentos a pensar en ello, te sorprenderás de lo que puede salir de ahí.

Un amigo con quien hablé sobre esto me dijo que tras mucho pensar había llegado a la conclusión de que eran el mar y los helados lo que le devolvían la sonrisa, que estaba convencido de que una tienda de helados hubiera sido su felicidad si su padre no le hubiera quitado la idea de la cabeza y le hubiera obligado a estudiar derecho. Este amigo es un abogado laboralista muy bueno así que cuando me lo contó me sorprendió y me cuesta imaginarlo.

Otra propuesta es hacer listas, esto siempre ayuda. Por ejemplo:

-Haz una lista de cinco hobbies que te parecen divertidos.

-Haz una lista de cinco cosas que nunca harías.

-Haz una lista de cinco cosas que te divierte hacer.

-Haz una lista de cinco cosas tan tontas que nunca harías.

 

Si analizas estas listas empezarás a desenterrar algunos de esos deseos o por lo menos a acercarte al lugar donde están y eso ya es un comienzo.

 

Hace un tiempo yo misma le pedí a una amiga que hiciera esa lista y una de las “cosas que nunca harías” ha resultado ser su hobbie y una pasión: el tango. Inició un curso animada por una compañera de trabajo y hoy resulta que se presenta a competiciones y que esto ha cambiado su vida ya que sus hábitos y su tiempo libre los distribuye de una manera más saludable.

Te dejo esta semana haciendo las listas y para la próxima que viene te prometo entrar de lleno en dos cosas, sí solo dos, que te van a dar la clave para que esos deseos salgan de su sepultura.

Si ha sabido a poco te recomiendo que leas esta entrada sobre mi y porque creo que escribir es un viaje personal:

https://coachingbywords.com/303-2

 

 

 

 

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